
Cuando se lanzaron las primeras gafas de realidad virtual para consumidores a partir del 2013 con el Oculus DK1, luego el Oculus Rift y el Samsung Gear VR, los estudios porno estuvieron entre los primeros en adoptarlos con entusiasmo.
La producción principal es la de películas pornográficas en realidad virtual con actores reales o avatares virtuales. Al verlo, el jugador suele estar en primera persona, ocupando un lugar en el medio de la acción. Pornhub tiene un promedio de medio millón de visitas por día en los 3.000 videos de realidad virtual gratuitos que ofrece. El día de Navidad, esta cifra puede aumentar a 900.000.
Al igual que ocurre con las actuales cámaras web eróticas, algunas trabajadoras sexuales se graban en directo a través de cámaras de 360° e interactúan con los espectadores. Los usuarios de realidad virtual pueden, pagando, solicitar que la trabajadora sexual siga sus instrucciones.
También existen juegos y espacios sexuales virtuales en los que los usuarios de VR pueden sumergirse con un avatar. Otros personajes en estas películas pornográficas de Metaverso también pueden ser personas reales con sus propios avatares virtuales.
Más anecdóticas, aplicaciones de realidad aumentada para teléfonos inteligentes, por el momento muy poco desarrolladas con cascos de realidad virtual poco adaptados a este uso. Pero en este ámbito las cosas sin duda evolucionarán.
Por último, puedes llegar aún más lejos en la inmersión utilizando juguetes sexuales sincronizados con las llaves virtuales vía Bluetooth. El jugador en una sala virtual puede así interactuar con otros jugadores o profesionales para generar estímulos físicos muy reales en los juegos de sexo en realidad virtual.