
Junto con la esperada gafa para porno en realidad virtual, que llegó en el 2014, también llega al mercado el primer juego tridimensional e inmersivo para adultos. Seducción de alta tecnología y calor para el erotismo 2.0.
Para explicarlo con palabras sencillas, se podría desempolvar esa chatarra, y guarida de mil sueños rotos y burbujas miserablemente explotadas, que era Second Life. Sin embargo, añadiendo -aquí la diferencia decisiva- el potencial de la gran novedad que nació en el 2014 en tecnología de videojuegos: Oculus Rift. ¿Qué es? Cosas que habíamos imaginado durante años, pero que nunca habíamos conseguido producir con fiabilidad. Es decir, una gafa tridimensional -los frikis lo llaman head-mounted display y financiaron su desarrollo en un sonado crowdfunding- que, junto a sensores y gafas de ultra alta fidelidad, promete sumergirnos literalmente en otras realidades (en este caso picantes).
Por otro lado, «en lugar de ver una película erótica o leer algún volumen del mismo tenor, en el que el protagonista vive excitantes aventuras sexuales», ¿no sería mejor que te convirtieras en ese personaje? En resumen: Wicked Paradise, así se llama el primer videojuego en 3D construido en torno a las múltiples potencialidades de estas gafas de mundo paralelo, promete esto y más. En primer lugar, el sexo 2.0 como nunca antes lo habías experimentado.
Vayamos por orden, porque el sexo prêt-à-jouer no está precisamente a la vuelta de la esquina. De hecho, Oculus Rift aún está en fase de desarrollo: el kit de desarrollo para entornos Windows, Mac y Linux cuesta unos 300 dólares, pero se espera que el producto final cueste mucho más, aunque es demasiado pronto para hacer predicciones. No es mucho, ahora que lo pienso, si realmente cumple lo que promete. Desde luego, no en el único y lascivo ámbito del sexo virtual. Wicked Paradise debería seguir el ejemplo: ambos – gafa y juego – llegaron al mercado en el 2014. Esta vez va en serio: se trata de un juego para ordenadores personales, y por tanto no está sujeto a la posible censura de los fabricantes de consolas, que también están apoyando a bombo y platillo el desarrollo del prodigioso gafo multidimensional. En definitiva, el pornojuego debería evitar el final de una contrapartida producida hace un par de años por Thrixxx para Xbox Kinect y detenida por el niet moralista de Microsoft. Parece que no hay dudas sobre la calidad – sexual, no podemos decir, pero sí estética y de videojuego. Según se informa, están trabajando en él programadores de juegos como Rage, Callo f Duty, Lost Planet, Madden, PlanetSide 2 y otros. Buena tarjeta de visita, sin duda.

Pero ¿cómo es el funcionamiento exactamente del videojuego 3D para adultos? Sólo se contaba con los breves trailers y las imágenes en circulación no ayudan mucho. Sin embargo, parece que será una aventura en primera persona -y episódica- en la que evidentemente se podrán mantener relaciones sexuales reales, pero también momentos eróticos más limitados. Sin embargo, no todo será tan fácil: habrá que ganarse la codiciada conquista con una fase de pura seducción, un poco al estilo de algunos títulos de los años 90.
Jeroen Van den Bosch, de 39 años, fundador de la empresa (que también da nombre al juego, al menos por ahora) habla de un proyecto ambicioso, que tendrá que superar de un plumazo todas las limitaciones de sus predecesores. Es realmente extraordinario lo que estamos creando», explicó el inventor y empresario, un ingeniero energético belga trasplantado a Silicon Valley. Al contrario: a diferencia de los juegos de disparos habituales que «incitan emociones negativas como matar y disparar», el suyo «inducirá sentimientos positivos: desde la pasión hasta la seducción».
La cuestión es que no basta con tener un accesorio fundamental como Oculus Rift. Hay que trabajar en los detalles, en la implicación de los jugadores, en la captura de movimientos, acciones y reacciones. En definitiva, hay que esquivar el efecto de artificio que a menudo estos videojuegos corren el riesgo de suscitar en el jugador. Resolver el efecto inverso y las cosquillas muy poco excitantes. En resumen, para que sea mejor que ver porno -o incluso algo más refinado- Wicked Paradise debe acercarse lo más posible a la realidad de un acto erótico. No temas: la casa de juegos californiana promete la máxima corrección política. Ya están en proyecto productos programados según el punto de vista femenino, así como una versión del juego dirigida al mercado LGBT. Somos pioneros, hemos abierto una nueva frontera en el mercado y en el entretenimiento», cierra el joven desarrollador, «no digo que lleguemos a sustituir por completo la experiencia real. Pero cuando tiene ganas de divertirse y la pareja no está en la mano…. bueno, para eso está Wicked Paradise”.