
La nueva era del porno está a la vista. Después de Internet, el nuevo as en la manga son las gafas de realidad aumentada, ya probados en los videojuegos. Dispositivos que permiten una experiencia «inmersiva». Ya se han hecho experimentos en este sentido con las Google Glass. Por otra parte, están a punto de invadir el mercado una serie de objetos en los que el espectador deja de ser un mero espectador pasivo y se ve catapultado a la acción. Como las Oculus Rift, las gafas compradas por Facebook en el 2014 por 2.000 millones de dólares.
El encargado de abrir los contenidos en rojo es Palmer Luckey, uno de los principales inventores de las gafas para porno en realidad virtual Oculus. «No controlamos el software que puede funcionar en la plataforma. Y eso es algo estupendo», explicó el empresario en la “Silicon Valley Virtual Reality Conference” en días pasados, según recoge Variety, en relación a las apps con contenido pornográfico creadas para la gafa. De momento no hay rastro de la prohibición de estos contenidos en las «condiciones de servicio y uso» del dispositivo y sus aplicaciones. Este comportamiento es un poco esquizofrénico comparado con las políticas más escarmentadas del Facebook «casero».
Las Oculus Rift, que actualmente no están en el mercado, han sido bien recibidas por los desarrolladores que las han utilizado. Tras ponérselos, uno se ve catapultado a una escena de 360 grados. Puedes mover la cabeza, explorar el entorno, obtener imágenes en primer plano, escuchar ruidos tan bien que te giras para saber quién los ha creado. En definitiva, el espectador está en el centro de la acción y se convierte prácticamente en protagonista. «La realidad virtual transformará los videojuegos, la industria del cine, la comunicación y mucho más», explica Oculus en su blog, donde se pueden ver imágenes de lo que será el diseño final del dispositivo, que debería estar en el mercado a principios del 2016. De momento, el precio fijado para los desarrolladores ronda los 350 dólares, por lo que está al alcance de un público bastante amplio.
El porno ya había sido experimentado por los desarrolladores de las aplicaciones Google Glass, pero en este caso la compañía de Mountain View había puesto dos apuestas: Nada de reconocimiento facial y «tolerancia cero» con los contenidos para adultos. Entonces, Glass fue archivado y también los experimentos con luz roja. En cambio, como era de esperar, estos experimentos están volviendo a aparecer con las gafas de realidad aumentada. Además de Oculus, muchos peces gordos de la tecnología se están lanzando a este tipo de dispositivos, desde Htc hasta Sony. Y también están las Gear VR de Samsung, en las que ya se han realizado pruebas de luz roja, con voluntarios que describen la experiencia.
