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Hacer el amor con la tecnología: Gafas para porno en realidad virtual

Hacer el amor con la tecnologia gafas para porno en realidad virtual

Hoy podemos tener relaciones virtuales y sexo digital, pero no sabemos a dónde nos llevará esta tendencia. ¿Estaremos más solos o tendremos relaciones diferentes?

La tecnología y la innovación están intrínsecamente ligadas a los términos curiosidad y deseo de experimentar, características que también comparte el mundo del sexo. Por ello, no es de extrañar que estas realidades hayan confluido con facilidad, y que este encuentro haya sido impulsado y facilitado por la necesidad de responder a determinadas necesidades: desde la más «básica», que es la búsqueda del placer y la potenciación de la experiencia sexual, hasta la necesidad de mantener relaciones a distancia o incluso de crear relaciones, y finalmente la necesidad de controlar la fertilidad y la concepción.

Veamos cómo la tecnología ha respondido a cada una de estas necesidades relacionadas con el sexo, y qué relaciones y consecuencias tiene y tendrá en nuestra salud y bienestar.

Buscar el placer y mejorar la experiencia sexual con las gafas porno VR

Empecemos por la base bioquímica. El placer que experimentamos relacionado con el sexo se debe a la liberación de varias hormonas y neurotransmisores, pero sobre todo de dopamina, que nos deja sensaciones placenteras y activa el llamado sistema de recompensa, el mecanismo que hace que queramos volver a experimentar la misma sensación (si lo pensamos bien, la naturaleza lo hizo para que el ser humano siguiera buscando ese placer para reproducirse y preservar la especie). Es curioso cómo un orgasmo activa las mismas zonas del cerebro que se activan cuando experimentamos otras sensaciones que nos resultan placenteras (y aquí entra la subjetividad): comer una buena comida, escuchar una determinada canción, ganar una competición deportiva.

A partir de ahí, la tecnología ha influido en el sexo tratando de encontrar formas de activar cada vez más las sensaciones de placer, y quizás combinando diferentes estímulos que puedan amplificar estas sensaciones.

Y aquí nacieron juguetes sexuales cada vez más de diseño y más tecnológicos, así como gafas para porno en realidad virtual. Desarrollados con formas y características capaces de activar nuestros centros de placer y nuestro sistema de recompensa de la forma más eficaz posible, y de tantas maneras diferentes, como para satisfacer las necesidades de cada uno.

La tendencia sigue creciendo, baste decir que en el CES de este año se revocó un premio concedido inicialmente a un juguete sexual de la start-up Lora DiCarlo, en línea con una política siempre muy cerrada del congreso. Pero en julio del año 2020 se anunció que los juguetes eróticos (como parte de la categoría «salud y bienestar») se presentaron en el CES 2020, siempre que fueran portadores de una innovación tecnológica, lo que demuestra que esta innovación también fue reconocida en este ámbito.

¿Y para los diferentes estímulos que no son sólo visuales o sensoriales? Nacen los vídeos porno en 3D, que permiten sentir y vivir la película desde dentro, casi como los protagonistas, mediante técnicas de RA y VR (PornHub ya ha lanzado muchos de estos vídeos de forma gratuita, lo que indica la creciente tendencia).

Relaciones a distancia gracias a las gafas para porno VR

El Statistics Brain Institute descubrió que el 39% de los jóvenes estadounidenses (13-19 años) y el 59% de los adultos jóvenes (20-26 años) utilizan el teléfono móvil para el sexting, el intercambio de mensajes, fotos y vídeos eróticos/sexuales con su pareja. Esto no sólo sirve para mantener viva la relación, sino también para las relaciones a distancia, en las que el sexo es un elemento que se deja de lado durante mucho tiempo. Pero con el avance tecnológico , además de estos dispositivos también están las gafas para porno en realidad virtual.

¿El paso tecnológico?

Un ejemplo es Hug Shirt, una camiseta que permite al usuario sentir la duración, el tacto, el calor y los latidos del corazón de la persona que le ha «enviado» un abrazo a través de una aplicación especial.

Este control remoto también se está utilizando para los juguetes sexuales, convirtiéndolos en «inteligentes»: los dispositivos Peal y Onyx de Kiiroo pueden interactuar con plataformas online, simulando sensaciones y enviándolas a distancia. El vibrador blueMotion de OhMiBod se puede controlar a distancia a través de una app, e incluso hay dispositivos para ‘transmitir’ un beso a distancia. Todo esto tiene un nombre y se llama «teledildonics»: un dispositivo para el placer sexual, controlado por la pareja distante, ¡pero también por una máquina/algoritmo!

¿Y qué pasa si combinas el mencionado vibrador OhMiBod y una plataforma de videochat como Chaturbate? Sencillo, las cam-girls permiten a sus espectadores controlar la vibración del sex-toy mediante el pago de dinero. Cada «punta» genera un sonido, que estimula una vibración diferente en duración e intensidad: cuantas más puntas, más pueden los espectadores controlar y presenciar el placer de la cam-girl.

También se estima que se pondrán en marcha redes sociales creadas para gestionar el sexo a distancia: en lugar de limitarse a intercambiar mensajes, las personas podrán «sentirse» unas a otras gracias a la tecnología.

Tener una relación

Ya es un tópico, pero en el mundo hiperconectado en el que nos encontramos, cada vez más personas se sienten poco conectadas con el resto del mundo, carecen de vínculos reales y de una relación sólida con otra persona, en la que el sexo es uno de los elementos clave. Estar aislado tiene un fuerte impacto social, psicológico y emocional en las personas, al igual que el aislamiento sexual.

Por otro lado, los robots se abren paso cada vez más: en Japón, cuna de la tecnología, el experto en robótica Hiroshi Ishiguro ha afirmado que en el 2050 los robots podrían estar integrados en nuestra vida cotidiana. Y también en el País del Sol Naciente, los menores de 40 años parecen haber perdido el interés por el sexo y las relaciones convencionales, pero muestran interés por los robots, y por un tipo concreto de ellos: los sexbots.

Se trata de una evolución de las «muñecas hinchables»: muñecos de silicona hiperealistas que parecen personas reales, dotados de IA y movimiento. Pueden fabricarse para satisfacer todas las necesidades de los consumidores (desde las formas hasta el color de los ojos) e interactuar según las preferencias del usuario (en resumen, su «carácter» puede personalizarse).

¿Algunos ejemplos? Samantha, producida por Synthea Amatus, es una de las más sofisticadas y populares, que está teniendo mucho éxito. La empresa RealBotix, una marca de Abyss Creations, lanza Harmony, un sexbot con un cuerpo perfecto al estilo de Barbie, capaz de imitar expresiones faciales relacionadas con los sentimientos y dotado de IA, que puede adaptarse a las necesidades de cada uno. RealBotix también ha pensado en el mundo femenino, lanzando a Henry, equipado con IA, con un cuerpo masculino capaz de responder a todas las necesidades.

Existe un movimiento llamado tecnosexual, personas que comparten su vida con una pareja de silicona o robótica – uno de estos exponentes es Davecat, que dijo ser una persona muy solitaria y no saber cuál era su lugar en la sociedad. Desde su relación con su esposa sintética, todo ha cambiado: se siente feliz y aceptado.

Además, han surgido las primeras casas cerradas en las que sólo hay muñecos inanimados para satisfacer a los clientes, lo que por un lado ha abierto una nueva tajada de un negocio ya centenario, mientras que por otro ha habido casos, como en Barcelona, en los que se han visto obligados a cerrar por competir con los tradicionales.

La presencia física de una muñeca hace que todo sea más real, pero también están los chatbots sexuales, más discretos, con los que interactuar y mantener una «relación sexual» a través de mensajes. Equipado con IA, de todo tipo y para todas las necesidades.

Hablando de sexbots, muñecas de silicona y chatbots sexuales, no se puede dejar de notar el alma puramente masculina: las muñecas y los robots tienen en su mayoría rasgos femeninos, las IA con las que están equipados siguen la «voluntad» de su usuario masculino, las voces son femeninas, la comunidad de tecnosexuales es predominantemente masculina; uno se pregunta entonces si el mundo femenino entra en la revolución tecnológica del sexo y cómo lo hace y la respuesta es que entra con Femtech.

Femtech

Femtech es un término utilizado para referirse a dispositivos, servicios, productos relacionados con la salud y el sexo de las mujeres (fertilidad, embarazo, seguimiento del ciclo menstrual…), pero también se utiliza el término para indicar la vocación y el liderazgo puramente femeninos de las empresas y start-ups con productos en estas áreas. Ello se debe a que las percepciones y el conocimiento de las necesidades reales pertenecen a la experiencia femenina, y sólo éstas generan un resultado/producto valioso.

Ava Woman, por ejemplo, permite controlar los días fértiles gracias a un dispositivo y una app para monitorizar y analizar la temperatura corporal, los latidos del corazón, la respiración, el sueño, el movimiento… Y gracias a un algoritmo, guía a la mujer para indicarle los días fértiles y los infértiles, para favorecer la concepción o evitarla.

La start-up Crescendo ha desarrollado un vibrador que se puede modelar según las características y la forma de cada mujer, para que cada una pueda alcanzar el placer de la mejor manera posible.

Existen aplicaciones y asistentes de voz para guiar a las mujeres en los consejos y sugerencias sobre toda la esfera sexual, y en cada etapa de su madurez, desde la adolescencia hasta la menopausia.

El futuro del sexo y las relaciones

Tras ver las múltiples formas en que la tecnología y el sexo se han unido y las posibilidades que han surgido, surgen algunas preguntas y cuestiones.

¿Puede, y cómo, el amor entrar en esta unión? ¿Se puede uno enamorar de un robot sexual? ¿Es saludable física y mentalmente utilizar estos objetos?

Empecemos por el último punto: ¿es saludable? La búsqueda en la literatura científica no ofrece muchos resultados, ya que no se han realizado muchos estudios al respecto. Un estudio realizado en Alemania en 2018 mostró que el 52% de la población heterosexual utilizaba juguetes sexuales, solos o en pareja, y que su uso era beneficioso en su vida sexual. (Recuerda siempre el sistema de recompensa y la liberación de dopamina…).

¿Y qué pasa con las muñecas sexuales y los robots sexuales? Aquí podemos analizar dos aspectos, que son el físico: ¿son seguros? – y la psicológica: ¿se pueden establecer relaciones con seres inanimados?

Desde el punto de vista de la seguridad, aún no hay estudios sólidos al respecto que lo demuestren. Tampoco se analiza la posibilidad -declarada por los fabricantes- de ayudar a las personas que se sienten aisladas, solas y que encontrarían consuelo en un uso o relación con un objeto inanimado.

Hay quienes definen los sexbots como «productos comerciales con rostro», simples objetos de placer, mientras que por otro lado hay quienes los producen -y algunos de los consumidores- que se niegan a utilizar la palabra «sexo» y los llaman «lovebots», abarcando una esfera mucho más amplia, la del amor.

Hay muchas razones y formas de enamorarse y un robot sexual con IA podría satisfacerlas todas. Nos enamoramos de personas que comparten nuestros valores más profundos, personas a las que admiramos, personas que «satisfacen» nuestras necesidades de intimidad, gratificación sexual y familia. Un robot puede programarse para responder a cada una de estas necesidades.

Pero a esta relación, que podría ser perfecta, le falta lo que hace que una pareja y su amor sean verdaderos: crecer juntos, conocerse sobre la marcha, el miedo a exponerse, a ser vulnerable y ser rechazado, los sacrificios, el compartir experiencias, las imperfecciones que nos hacen humanos, lo imprevisible, la comparación y el aprendizaje mutuo.

Con los sexbots se convertiría en una relación unidireccional, perfecta sí, pero estéril. Como si uno ya estuviera en la línea de meta final, mientras que el verdadero amor es un viaje y no un punto final.

Y aquí también está la respuesta a lo que será el futuro del sexo y la tecnología. Para algunas personas, como Davecat, los sexbots les han permitido encontrar una solución a su estado de aislamiento e insatisfacción, para otras, como los casos de las casas de muñecas sexuales, les han permitido diferenciar un negocio.

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